Fabulas Infantiles - Ratón de Campo y Ratón de Ciudad l

CUENTO POPULAR

En un día soleado, Ratón de Campo recibió la visita de su amigo, Ratón de Ciudad.



Feliz de contar con la compañía de su amigo, Ratón de Campo le sirvió algo para que coma, la cual consistía de una zanahoria, lechuga, queso y unos trozos de maíz. Cuando terminaron de comer recorrieron el campo.

Ratón de Ciudad asombrado por la pobreza en la que vivía Ratón de Campo dijo:

—amigo, no entiendo cómo puedes comer una zanahoria, lechuga, queso y unos trozos de maíz. Ven a visitarme a la ciudad y te mostraré cómo debes vivir.

A la mañana siguiente, los dos amigos se despidieron.

Poco después el ratón de campo decidió ir a visitar a su amigo a la ciudad, después de un largo viaje, cuando llego a la ciudad se dirigió hacia un departamento tal y como le había indicado su amigo.

—¿Aquí es dónde vives? —dijo Ratón de Campo —.

—Si,pero comparto la casa con los propietarios.

Ratón de Ciudad llevó a Ratón de Campo hacia la cocina. El ratón de ciudad cogió queso, carne y una variedad de verduras y frutas y empezaron a comer. De repente, escucharon un alarmante gruñido.

—¡Es el gato de la casa! —dijo Ratón de Ciudad.

Los dos ratones lograron escapar hasta llegar a un hueco en la pared.

Ratón de Campo estaba tan asustado que sentía sus patitas temblar:

Un rato después de que el gato se fue volvieron a la mesa de la cocina a seguir comiendo, pero escucharon el sonido de la puerta.

—Corramos son los propietarios —dijo ratón de ciudad.

—¿Por qué huimos, la señora propietaria no sabe que vives aquí? —preguntó Ratón de campo.

—Pero supuesto que no —dijo ratón de ciudad

Al ratón de campo le pareció muy peligrosa la manera que vivía ratón de ciudad, rato después cuando no hubo nadie ratón de ciudad dijo que podían salir a continuar de comer pero ratón de campo dijo:

—No gracias se me fue el apetito regreso a casa tal vez, mi casa no sea como esta casa ni la comida de aquí pero prefiero comer zanahoria y lechuga que vivir con miedo todo el tiempo.

Moraleja: Si tener muchas cosas no te permite una vida tranquila, es mejor tener menos y ser feliz.